Está en todos lados: la bacteria común que la ciencia acaba de poner bajo la lupa por su impacto en el estómago


Durante años, cuando se hablaba de bacterias vinculadas al cáncer de estómago, el nombre que aparecía casi automáticamente era Helicobacter pylori. Sin embargo, una nueva investigación acaba de poner el foco en otra bacteria mucho más común: Streptococcus anginosus (Sa), presente en distintas partes del cuerpo humano.

El Streptococcus anginosus se encuentra principalmente en la boca (orofaringe), el tracto gastrointestinal y el tracto genitourinario. Generalmente vive en estas zonas como comensal (inofensivo), pero puede causar infecciones al ingresar a sitios estériles.

El estudio, publicado en la revista científica Gut, reveló que esta bacteria puede promover el desarrollo del cáncer gástrico a través de un mecanismo metabólico específico. El hallazgo amplía la mirada sobre el microbioma intestinal y su papel en enfermedades complejas, y abre la puerta a nuevas estrategias de prevención y diagnóstico.

El cáncer de estómago es el quinto más diagnosticado a nivel mundial y tiene mayor incidencia en Asia Oriental y Europa del Este. Comprender sus causas multifactoriales —genéticas, ambientales y microbianas— es clave para diseñar medidas de control más efectivas.

El trabajo fue liderado por el académico Fang Jingyuan, de la Academia China de Ciencias, junto a un equipo del Hospital Renji de Shanghái y BGI Genomics. Los investigadores aislaron cepas de Streptococcus anginosus directamente de tejidos tumorales gástricos y analizaron su comportamiento.

Los resultados mostraron que esta bacteria produce metabolitos de metionina, un aminoácido esencial para el organismo humano. En condiciones normales, la metionina cumple funciones importantes en el metabolismo celular. Sin embargo, en el contexto tumoral, puede convertirse en un factor que estimule la proliferación de células cancerosas.

El análisis metagenómico confirmó que la abundancia de Sa estaba significativamente aumentada en pacientes con cáncer gástrico. Además, se detectó una fuerte correlación entre la presencia de la bacteria y niveles elevados de metionina en tejidos tumorales.

Desde el punto de vista biológico, la metionina puede aumentar la expresión de MAT2A, una enzima vinculada al metabolismo celular. Este proceso facilita la producción de energía dentro de las células tumorales y favorece su proliferación.

El estudio también incluyó pruebas comparativas en líneas celulares de cáncer gástrico y modelos animales, donde se observó que la presencia activa de Sa incrementaba la capacidad de crecimiento tumoral. Esto refuerza la hipótesis de que no se trata solo de una asociación estadística, sino de un mecanismo funcional.

Los investigadores subrayan que identificar cepas específicas responsables del proceso es especialmente complejo debido a la enorme diversidad bacteriana del microbioma humano. Aun así, lograron aislar tres cepas clínicas con capacidad comprobada de síntesis de metionina y efecto promotor.

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que Streptococcus anginosus podría convertirse en un biomarcador para el cáncer de estómago. Es decir, su presencia o abundancia podría ayudar a identificar personas con mayor riesgo.

Además, abre la posibilidad de desarrollar estrategias terapéuticas dirigidas a modular la microbiota. En lugar de enfocarse únicamente en células tumorales, el abordaje podría incluir intervenciones sobre bacterias específicas o sobre rutas metabólicas como la biosíntesis de metionina.

De todos modos, los especialistas advierten que todavía se necesitan más estudios para confirmar estos resultados en poblaciones más amplias y establecer si la eliminación o control de Sa reduce efectivamente el riesgo.

Fuente: www.clarin.com

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